Teherán ha decidido alzar la voz, y lo hace con un mensaje claro: la seriedad es esencial. Abbas Araqchi, el ministro de Exteriores iraní, ha pedido a Estados Unidos que deje de lado las sanciones en este momento crítico para ambos países. Tras su regreso de Omán, donde se llevó a cabo una nueva ronda de conversaciones con Washington sobre el programa nuclear, Araqchi no se ha guardado nada y ha dejado claro que el enfoque debe estar únicamente en el programa nuclear, mientras que los misiles quedan fuera de la mesa.
Una postura firme ante las amenazas
A pesar de los recientes movimientos militares de EEUU en la región, el mensaje desde Teherán es contundente: no hay miedo. Araqchi afirmó con firmeza que estas maniobras no les van a asustar. “Creemos en la diplomacia y la racionalidad”, dijo, “pero estamos listos para cualquier eventualidad. Poseemos el poder necesario”. Las palabras resuenan como un recordatorio de que Irán está dispuesto a defender su posición.
Araqi también destacó un punto importante: esta vez hay más actores involucrados. A diferencia del acuerdo histórico de 2015 —que quedó hecho trizas tras la retirada estadounidense—, ahora Rusia y China están al tanto del desarrollo de estas nuevas conversaciones. “Temen nuestra bomba nuclear”, añadió Araqchi, “pero no estamos persiguiendo una”. Su afirmación revela que para ellos, la verdadera fuerza radica en su voluntad inquebrantable ante las presiones occidentales.
No obstante, el ministro no perdió la oportunidad de criticar las acciones recientes de EEUU. La imposición de nuevas sanciones justo después del encuentro fue vista como un gesto poco serio para avanzar hacia negociaciones reales. “Estas decisiones solo generan dudas sobre la sinceridad del otro lado”, lamentó.

