La noche del fútbol sala brilló con fuerza en el Stozice Arena, donde nuestra selección se alzó como octacampeona de Europa tras un vibrante partido que acabó 3-5 contra Portugal. Desde el primer momento, los nervios estaban a flor de piel; esos primeros 50 segundos fueron una montaña rusa para la defensa española, que tuvo que lidiar con la intensa presión lusitana.
Aunque los primeros minutos fueron complicados, España no tardó en encontrar su ritmo. Un gran pase de Pablo Ramírez dejó a Antonio Pérez frente al arco, quien no dudó en abrir el marcador con un potente disparo. Apenas un minuto después, Cecilio aumentaba la ventaja con otro gol. ¡Dos tiros y dos goles! La afición estallaba de alegría.
Cambio de rumbo y remontada
Sin embargo, cuando Portugal ajustó sus líneas y empezó a presionar más fuerte, el panorama se tornó complicado. La entrada de Afonso Jesús les dio alas y acortaron distancias rápidamente. Con cada jugada parecía que España perdía el control, aunque un tiempo muerto bien utilizado permitió que Antonio Pérez volviera a brillar desde los diez metros antes del descanso.
Ya en la segunda mitad, parecía que todo podía pasar. La tensión se palpaba en el ambiente; Pauleta igualaba para Portugal y el partido tomó un giro inesperado. Pero no contaban con la garra de nuestros jugadores: Cecilio luchó hasta recuperar un balón clave para asistir nuevamente a Antonio Pérez, quien selló su hat-trick. El marcador seguía apretado pero España nunca perdió la fe.
Casi al final del encuentro, Adolfo sentenció con el tercer gol español antes de que Cecilio rematara la faena estableciendo el 3-6 definitivo. Antonio Pérez no solo fue crucial en este triunfo sino también reconocido como MVP y máximo goleador del torneo.
Con esta victoria reafirmamos nuestra hegemonía en el fútbol sala europeo; somos campeones nuevamente y eso es motivo suficiente para celebrar juntos como comunidad.

