MADRID, 7 de febrero. El presidente estadounidense, Donald Trump, está dándole los últimos toques a una reunión muy esperada que reunirá a líderes internacionales en Washington para hablar sobre Gaza. Esta cumbre es un pilar fundamental de su ambicioso plan de paz en Oriente Próximo. Según fuentes cercanas al asunto, la cita podría ser el próximo 19 de febrero. Entre los asistentes se encuentra el primer ministro húngaro, Viktor Orban, quien ya ha anunciado su viaje a Estados Unidos “en un par de semanas”, aunque no ha detallado nada sobre el encuentro.
La controversia alrededor de la Junta de Paz
Esta junta representa uno de los componentes clave del plan de 20 puntos que Trump presentó para lograr un alto el fuego entre Israel y Hamás el pasado octubre. De hecho, Trump lideró la primera reunión del grupo —compuesto por unas 20 naciones incluyendo Bielorrusia y Azerbaiyán— durante el Foro Económico Mundial en Davos hace poco más de un mes.
Ahora, esta próxima reunión será crucial ya que será la primera vez que se celebre en Washington, donde tendrá su sede permanente. Trump ha declarado con orgullo que reunirá “a los líderes más prestigiosos jamás convocados”. Sin embargo, este entusiasmo contrasta con las dudas que han surgido entre sus aliados europeos y expertos internacionales. Muchos se preguntan cuáles son realmente las intenciones detrás de esta junta; inicialmente presentada como un simple organismo consultivo para guiar a Gaza hacia una transición pacífica.
A medida que los detalles del proyecto han ido tomando forma, la confusión solo ha aumentado. Por ejemplo, el borrador constitutivo ni siquiera menciona a Gaza directamente, lo que ha llevado a países como Reino Unido y Francia a mostrarse reticentes e incluso mantenerse al margen. En respuesta a estas inquietudes, la Administración Trump intenta calmar las aguas aclarando que no busca reemplazar a la ONU ni extenderse más allá del territorio palestino.
No obstante, sus acciones han generado más preguntas que respuestas: aranceles amenazantes contra países aliados e invitaciones retiradas no ayudan precisamente a crear confianza. A esto se suma la notable ausencia de Dinamarca en esta lista de invitados… todo un reflejo del clima tenso y complicado que rodea esta iniciativa.

