En una conversación íntima y sincera, Espido Freire, la escritora bilbaína que se convirtió en la más joven en ganar el prestigioso Premio Planeta a los 25 años, reflexiona sobre casi tres décadas de carrera. Con una trayectoria llena de matices y libros que abarcan desde la ficción hasta la no ficción, Freire ha sabido mantenerse al margen de las garras del mercado literario, un espacio cada vez más dominado por el ruido de las redes sociales.
Un viaje hacia la identidad literaria
La autora recuerda cómo su vida se entrelazó con la literatura desde muy joven. “Es como si hubiera hecho un voto”, dice con nostalgia. Su primer libro, Irlanda, fue una puerta abierta a un mundo donde cada palabra cuenta. A medida que habla, queda claro que para ella escribir no es solo un acto creativo; es también un compromiso social.
Freire plantea una crítica directa a cómo hemos convertido el turismo en un mero consumo: “Visitamos lugares como si fueran productos desechables. Nos marchamos sin pensar en lo que dejamos atrás”. En su último trabajo, Guía de lugares que ya no existen, refleja esa fragilidad del entorno frente a nuestra voraz necesidad de consumir experiencias.
No duda en señalar los peligros del actual panorama literario: “La voz está siendo desplazada por la masa”, afirma con firmeza. Se refiere a esa tendencia donde las opiniones rápidas y superficiales son valoradas más que el diálogo profundo y significativo. Para ella, este tipo de interacciones han transformado nuestras conversaciones en batallas donde todos quieren dar el golpe perfecto.
A pesar de sus éxitos y premios, mantiene su independencia intelectual como bandera. “Nunca he tenido una cuadrilla”, ríe refiriéndose a su singularidad en un sector donde muchos buscan pertenecer a grupos o tendencias. “Lo importante es encontrar tu propia voz sin dejarte arrastrar por modas pasajeras”, concluye mientras mira hacia el futuro con esperanza pero también con preocupación por lo que viene.

