Carme Vidal es una mallorquina con una misión clara: devolver la autenticidad a las bodas. Desde su taller en Mallorca, se ha lanzado a crear vestidos de novia que hablan por sí mismos, con un enfoque honesto y cercano. En un tiempo donde las bodas están volviendo a estar de moda, Carme observa cómo cada vez hay menos productos locales. «Cada año hay menos producto local», comenta con tristeza.
Una visión personal y única
La diseñadora quiere que cada novia se sienta como ella misma, no como una disfrazada. Su primera colección, ‘Mon Cor’, está profundamente inspirada en la esencia de Mallorca: sus paisajes, tradiciones y sobre todo, la fuerza de sus mujeres. Desde pequeña tuvo claro que quería dedicarse al diseño; era cuestión de encontrar su camino artístico. «No me veía estudiando algo típico», dice con sinceridad.
A pesar de las dificultades del camino, como enfrentarse a los retos del diseño y la soledad empresarial, mantiene firme su objetivo. Con cada vestido creado vive historias únicas; siente que forma parte del viaje emocional de cada novia. «No busco agradar a todos», afirma segura.
En medio del auge del monocultivo turístico en el sector nupcial, Carme critica cómo muchas novias optan por irse fuera para comprar sus trajes. «Mi proyecto está pensado para la gente de aquí», enfatiza con determinación. Y aunque admite que hay un nido donde aún queda mucho trabajo por hacer, ella sigue apostando por ese vínculo genuino con su tierra.
Cuando una novia llega al atelier buscando su vestido ideal, Carme busca conocer su historia: cómo conoció a su pareja y qué desea representar en ese día tan especial. Ella quiere romper moldes tradicionales; no se trata solo de elegir entre blanco o largo sino también abrir posibilidades como un vestido-pantalón o incluso colores distintos.
Aunque suele trabajar con tejidos traídos desde fuera debido a la escasez local adecuada para novias, Carme tiene planes ambiciosos para el futuro: integrar elementos autóctonos en sus creaciones e innovar continuamente.
El compromiso con el medio ambiente también le importa; quiere hacer moda respetuosa y sostenible sin sacrificar estilo ni esencia personal. Así es como Carme Vidal va dejando huella en el mundo nupcial mallorquín: dándole vida a lo local.

