Imagina que vives en Mallorca, ese paraíso donde todos soñamos con unas vacaciones perfectas. Sin embargo, hay un problema que parece que nunca termina: el tráfico descontrolado de coches. Todos sabemos que la mayoría quiere una solución, pero entonces surge la pregunta: ¿por qué no se limita el uso de vehículos? La respuesta es más compleja de lo que parece.
La voz del pueblo y la política
La Plataforma en defensa dels bellaombres ha decidido alzar su voz celebrando que Cort, nuestro ayuntamiento, abra un canal de diálogo. Pero ojo, no se conforman solo con palabras bonitas; exigen compromisos concretos. Y aquí está la clave: las intenciones son buenas, pero los resultados son lo que realmente importa.
No podemos ignorar el boicot al batle de Palma, donde incluso la Policía Local le dio la espalda en un acto público. Esto nos lleva a pensar en cuántos realmente apoyan estas iniciativas y cuánto ruido hay detrás de las decisiones políticas.
Mientras tanto, los números hablan por sí solos. Solo un 14% de las películas rodadas o dobladas en catalán llegan a las pantallas de nuestras islas. Es un reflejo claro de cómo se gestionan nuestros recursos culturales y cómo se ignoran las demandas del pueblo.
Así estamos: esperando cambios significativos mientras nos enfrentamos a una situación cada vez más insostenible. La población en invierno ya supera los niveles históricos del verano hace 25 años. Y nosotros nos preguntamos: ¿hasta cuándo vamos a seguir así?

