Fue un día tenso en Palma. La Policía Local, hartos de promesas vacías, decidió plantarse y dar la espalda al batle durante un acto público que se prometía como una celebración. Ellos, que siempre están en primera línea, sentían que su voz no era escuchada.
Un grito de protesta palpable
Con pancartas en mano y la determinación a flor de piel, los agentes dejaron claro que ya es hora de poner fin a las palabras y pasar a la acción. “No podemos seguir así”, decía uno de ellos mientras miraba con desdén hacia el estrado donde el batle intentaba hacer su discurso. La frustración era evidente; no se trataba solo de ellos, sino del futuro de nuestra comunidad.
A medida que avanzaban las horas, el ambiente se tornó cada vez más tenso. Mientras tanto, las noticias sobre otras decisiones del Ayuntamiento seguían fluyendo: desde la plantación de 35 árboles nuevos hasta proyectos cuestionables que amenazan con convertir zonas verdes en edificios.
No cabe duda de que este boicot es solo una parte del creciente malestar entre los ciudadanos. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que tiren a la basura nuestras necesidades por detrás de una fachada? La lucha continúa y hoy más que nunca necesitamos unirnos para ser escuchados.

