En Bruselas, el 6 de febrero, se siente un leve cambio en la atmósfera. La OTAN ha decidido tomar nota del acuerdo alcanzado entre Estados Unidos y Rusia para volver a abrir las puertas del diálogo militar, algo que no ocurría desde hace casi cinco años. Y todo esto sucede justo cuando las tensiones aún flotan en el aire, tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.
Un paso hacia la estabilidad
Las fuentes de la Alianza Atlántica han compartido con Europa Press su valoración sobre este importante avance. Destacan el papel crucial que está desempeñando el Mando Europeo del Ejército estadounidense, bajo la dirección del comandante aliado supremo, Alexus G. Grynkewich. Este hombre tiene la responsabilidad de llevar las riendas de las conversaciones entre Washington y Moscú.
Y es que según la OTAN, Grynkewich cuenta con las atribuciones necesarias para mantener un canal abierto con el jefe del Estado Mayor ruso. Esto se traduce en una oportunidad valiosa para evitar errores fatales y prevenir escaladas inesperadas que podrían traer consecuencias catastróficas.
A este revuelo se suma que Estados Unidos y Rusia han acordado reiniciar el diálogo militar al más alto nivel, todo dentro del marco de unas conversaciones trilaterales que involucran también a Ucrania y están teniendo lugar en los Emiratos Árabes Unidos por un posible acuerdo de paz.
Mantener esta comunicación entre fuerzas armadas es fundamental para lograr una estabilidad duradera. Como bien señala una nota oficial del Mando Europeo: “Es clave para alcanzar la paz mundial y ofrecer transparencia mientras disminuye las tensiones”. En tiempos inciertos como los actuales, cada pequeño paso cuenta.

