El inicio de 2026 nos trae un cambio que muchos ya esperaban: la Justicia española se despide de los juzgados tradicionales. Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025, el panorama judicial ha cambiado para siempre. Tras un año de implementación en 2025, los antiguos juzgados unipersonales han quedado atrás, dando paso a los Tribunales de Instancia.
Antes, cada partido judicial era como una pequeña isla con sus propios jueces y estructuras administrativas; ahora todo eso se ha transformado. En lugar de múltiples órganos independientes, ahora hay un solo Tribunal de Instancia que se organiza en diferentes secciones según las materias civil, penal o mercantil, entre otras. Y aquí viene lo interesante: todo está respaldado por una oficina judicial común que gestiona la parte administrativa y el reparto de asuntos.
Cambios que afectan a todos
A primera vista, este cambio tiene como objetivo hacer más ágil el proceso judicial y utilizar mejor los recursos. Aunque es importante aclarar que esto no altera cómo funciona la justicia en sí misma; cada caso seguirá siendo resuelto por un juez individual. Pero ese juez ya no será dueño de su propio reino. Ahora forma parte de una estructura común donde todo se maneja desde una centralización que afectará directamente a cómo interactúan los ciudadanos y profesionales con la Administración de Justicia.
Esto significa nuevas dinámicas para abogados y procuradores. La tramitación ya no será tan sencilla como antes, porque hemos tirado a la basura esa identificación directa con un órgano judicial específico. Es verdad que esta desaparición del juzgado autónomo complica internamente las cosas. Ahora es crucial coordinarse entre secciones y oficinas comunes, especialmente en aquellos lugares donde hay más litigios.
A medida que este nuevo modelo se implemente completamente, tendremos que estar atentos para ver si realmente mejora los tiempos de tramitación o si simplemente agrega más caos a un sistema ya complicado por sí mismo. Solo el tiempo dirá si esta transformación logra aliviar esas largas esperas que han sido una constante en nuestro sistema judicial.

