Imagina entrar a una estación de tren y ver a un tipo con un código QR impreso en la cabeza. Suena raro, ¿verdad? Pues así fue como el ‘youtuber’ británico Max Fosh decidió poner a prueba los límites del absurdo y de la tecnología. El joven, conocido por sus bromas extravagantes y retos inusuales, llevó a su amigo Tom, que curiosamente es calvo, para hacer realidad esta peculiar idea.
Un experimento que da mucho de qué hablar
Max, siempre buscando nuevas formas de sorprender a su audiencia, optó por demostrar si los sistemas de validación de billetes podrían leer un código QR independientemente del soporte. ¿Y qué mejor lienzo que la cabeza lisa de Tom? Así fue como acabaron en una clínica donde le imprimieron el código en la parte superior. Una vez listo, se lanzaron hacia la estación de Paddington apenas cinco minutos antes de que partiera su tren.
A medida que se acercaban al torno, lo que sucedió fue digno de una comedia. El primer empleado quedó boquiabierto al ver la escena; según Max, el pobre no sabía si reír o llorar. Intentó escanear el QR con su dispositivo sin éxito alguno. Fue entonces cuando decidieron probar suerte directamente con el lector del torno. Con un poco de nerviosismo y mucha risa, Tom inclinó su cabeza y ¡sorpresa! La máquina lo leyó sin problemas. Todo un logro para un experimento tan descabellado.
No cabe duda de que este tipo tiene una habilidad especial para mezclar humor e innovación, logrando captar nuestra atención mientras pone en jaque las normas establecidas. Y así es como Max Fosh se convierte otra vez en trending topic, dejando a todos preguntándose hasta dónde llegará con sus locuras.

