La historia comienza con cuatro hombres, dos búlgaros, un albano y un marroquí, que decidieron hacer de las viviendas de Mallorca su campo de juego. Entre noviembre y diciembre del año pasado, estos ladrones sembraron el terror en la isla al asaltar hasta 14 hogares, llevándose joyas, relojes y dinero en efectivo. Todo esto lo hacían bajo un mismo modus operandi: seleccionaban casas unifamiliares, saltando muros y verjas como si fueran acróbatas nocturnos.
El juicio y las consecuencias
Ayer, la Audiencia Provincial de Baleares puso fin a esta pesadilla con una sentencia que condena a los acusados a más de 15 años de prisión en conjunto, además de obligarles a indemnizar a las víctimas por más de 39.000 euros. Un golpe directo al bolsillo que no compensa el daño hecho. Uno de los afectados recibirá 15.000 euros por los objetos perdidos; sin embargo, muchos artículos robados jamás fueron recuperados.
Los ladrones actuaban con una precisión inquietante. En ocasiones incluso se encontraban dentro del hogar mientras los propietarios estaban allí, convirtiendo sus noches en una auténtica pesadilla. La mayoría de los objetos sustraídos eran joyas de oro o relojes valiosos; elementos que representaban no solo dinero, sino también recuerdos familiares.
A través del trabajo incansable de la Guardia Civil y gracias a un sinfín de denuncias acumuladas, se logró dar caza a estos criminales tras una operación bautizada como ‘Orada/Swiper’. El juicio dejó claro que dos miembros del grupo no dudaron en reconocer su participación en la oleada de robos e implicar a sus cómplices.
Parece irónico pensar que aquellos momentos oscuros terminan ahora para ellos con una salida forzada: ser expulsados del país durante diez años. Sin embargo, este fallo aún puede ser recurrido ante el Tribunal Superior de les Illes Balears (TSJIB), así que queda por ver cómo termina esta historia.

