En un ambiente cargado de tensión y determinación, el comitè de SFM ha alzado la voz. Están cansados de promesas vacías y quieren un documento «con cara y ojos» antes de que termine la semana. Su paciencia tiene un límite, y no están dispuestos a dejarse engañar más.
La lucha por lo justo
El malestar en el sector es palpable. Uno de los trabajadores del puerto de Palma ha dado un paso al frente, reclamando 15.000 euros a la empresa adjudicatària y a la Autoritat Portuària por represalias laborales que han afectado su vida diaria. Esto no es solo una cifra; representa el grito ahogado de muchos que sienten que sus derechos están siendo pisoteados.
Y mientras tanto, las urgencias del hospital Son Espases viven su propio drama: pacientes esperando desde hace una semana para ser ingresados. Este colapso en la atención sanitaria es otro reflejo del caos que reina en nuestras instituciones.
En medio de todo esto, las decisiones políticas siguen llegando sin consultar a quienes realmente importan. La Conselleria d’Educació hace política sin escuchar a la comunidad educativa, dejando en evidencia una desconexión alarmante.
No podemos quedarnos callados ante esta situación; los ciudadanos merecemos respuestas claras y acciones concretas que mejoren nuestra calidad de vida. ¡Es hora de actuar!

