Cultura

Cinco esculturas de Miró enriquecen el jardín de la Fundació en Mallorca

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Hoy es un día especial para los amantes del arte y la cultura en Mallorca. La Fundació Pilar i Joan Miró ha dado un paso adelante al incorporar cinco impresionantes esculturas monumentales de Joan Miró a su jardín, un espacio que ya vibra con la esencia del artista. Estas obras, creadas entre 1969 y 1975, han sido recientemente exhibidas en La Llotja de Palma como parte de la exposición Paysage Miró.

Un nuevo aire para el jardín de la Fundació

Con esta nueva incorporación, el fondo escultórico de la fundación se amplía y se refuerza gracias al apoyo incondicional de la familia del artista. Así, el jardín no solo se convierte en un lugar privilegiado para disfrutar del arte, sino también en una ventana hacia la rica dimensión tridimensional de las obras más maduras de Miró.

Las esculturas que ahora adornan este bello entorno son: Torse (1969), Personnage (1974), otra vez Personnage, Tête (1974) y Statue (1975). Todas ellas han sido forjadas en bronce en talleres parisinos y veroneses, reflejando el creciente interés del artista por dar vida a sus creaciones mediante la monumentalidad durante esa época dorada.

A lo largo de su vida, Miró no dejó nunca de innovar. Desde finales de los años 20 comenzó a experimentar con la tridimensionalidad, pero fue después de 1966 cuando las esculturas tomaron un papel central en su obra. De hecho, llegó a crear cerca de 400 esculturas hasta casi el final de sus días. Los dos talleres que tenía en la Fundació fueron clave; allí acumulaba objetos encontrados durante sus paseos por Mallorca, esperando que alguna idea surgiera entre los restos olvidados.

Llevar estas esculturas al jardín tiene todo el sentido. Miró quería siempre que sus creaciones dialogaran con la naturaleza. Como él mismo decía: «En Mallorca quiero hacer esculturas monumentales para colocar entre los árboles y las rocas». Esos deseos ahora cobran vida cada vez que alguien pasea por este encantador espacio verde.

Cada escultura tiene una historia única: Torse, inspirado por un pequeño tomate; Personnage, con una superficie suave interrumpida por protuberancias sutiles; o Tête, evocando formas cotidianas transformadas a través del arte. Estas piezas no solo son representativas del genio creativo de Miró, sino que también establecen una conexión profunda con el paisaje mallorquín.

Sintiendo este vínculo cultural y natural, nos acercamos más a su legado.

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