En el corazón de Palma, un debate se enciende sobre el futuro del emblemático edificio de Gesa. Més per Palma no se ha quedado callado y denuncia que este proyecto impulsado por el PP se asemeja más a un parque temático que a una solución real para la ciudad y sus barrios. Con cada ladrillo que se planea poner, se siente que tiramos a la basura las necesidades de los vecinos.
El grupo ecosoberanista argumenta que lo que se propone es crear un museo masivo, con una nueva construcción que promete más cemento y menos espacios verdes. Neus Truyol, portavoz de Més, lo deja claro: “La ciudadanía de Palma quiere un parque verde más grande y frondoso, no más hormigón ni infraestructuras destinadas a atraer coches y turistas”.
Una ciudad con necesidad de vida
Truyol señala que esta operación no solo hipotecará el presupuesto municipal durante décadas, sino que también condenará el espacio público. La idea del concurso parece diseñada en torno a un guion cerrado, donde la fundación Thyssen ya tiene su protagonismo asegurado. “No estamos hablando de un concurso abierto; es como si ya tuviéramos el guion escrito”, afirma.
Més advierte sobre los planes concretos: dos nuevos edificios sumando 13.650 metros cuadrados edificado junto a un macroaparcamientos soterrado de 38.000 metros cuadrados con capacidad para más de 1.500 coches. Esto suena más a una macrooperación destinada a beneficiar intereses particulares que al bienestar colectivo.
Aunque prometen un parque sobre ese aparcamiento, Truyol menciona preocupaciones válidas: “Eso será solo un jardín vertical; un pinar litoral necesita profundidad para crecer”. Hablamos aquí de una oportunidad única para mejorar nuestra calidad urbana y ganar espacios verdes reales.
No podemos permitirnos otro capricho del alcalde, uno cuyo coste podría superar los 120 millones de euros. Es hora de abrir ese debate real sobre Gesa y escuchar lo que verdaderamente quieren nuestros vecinos: vida, vegetación y conexiones auténticas con su día a día.

