Imagínate que, en un rincón de nuestra hermosa Mallorca, unos tres alemanes intentaban hacer su agosto a costa de nuestro patrimonio. Así es, pero gracias a la valentía y el esfuerzo de nuestras autoridades, más de 1.500 piezas arqueológicas han vuelto a casa, al lugar que realmente les pertenece.
Un rescate lleno de historia
A veces pensamos que el pasado queda lejos, pero estas piezas cuentan historias que nos conectan con nuestras raíces. Sin embargo, no todos entienden su valor y hay quienes prefieren tirarlas a la basura por un puñado de euros. Pero aquí estamos nosotros, los que luchamos para preservar lo que es nuestro.
Este rescate no solo implica números; se trata de devolver dignidad a nuestra cultura y recordar que cada artefacto tiene una voz propia. Esperemos que esta acción sirva como lección para aquellos que se atreven a pensar que el monocultivo turístico justifica cualquier barbaridad.

