En el bullicioso paddock de MotoGP, Álex Márquez salió del test de Sepang con una sonrisa que reflejaba su satisfacción. «Me voy mucho más tranquilo, no se me olvidó ir en moto», dijo entre risas. Y es que, tras días intensos de prueba, el piloto se colocó en la primera posición del tercer día y dejó claro que está listo para lo que venga.
Un test prometedor
La energía era palpable mientras Álex explicaba cómo había logrado sacarle el máximo a su Ducati. Con un ritmo sólido durante el simulacro del Sprint, sentía que este 2026 le traía más armas bajo el brazo. Sin embargo, era consciente de que la decisión sobre su futuro para 2027 estaba a la vuelta de la esquina y no dudó en mencionar que aún no ha cerrado nada con KTM.
«Hoy he podido centrarme también en extraer el máximo a la moto», compartió. Aunque reconoció que algunas pruebas no salieron perfectas y cometió errores típicos de quien lleva tiempo sin competir, lo cierto es que se sentía cómodo y optimista: «He tenido feeling con la moto, sin caídas, y eso siempre es positivo».
El piloto destacó la competencia interna dentro del equipo Ducati: «Mi media fue de 1:58.0; Pecco hizo 1:58.1; y Marc 1:58.2. Ver que los tres con la misma moto podemos hacer tiempos tan parecidos es muy bueno». Esto habla de un equipo unido y competitivo donde todos tienen algo que aportar.
A medida que conversaba sobre sus impresiones del día, también mencionó las charlas breves pero significativas con su hermano Marc: «A veces hablamos un poco a mitad del día sobre qué hemos probado». La camaradería entre ellos es evidente y muestra cómo se apoyan mutuamente en esta carrera frenética.
Con una mezcla de nervios e ilusión por volver a subirse a la moto después del parón invernal, Álex concluía sus reflexiones afirmando: «Te vas mucho más tranquilo sabiendo que me he encontrado igual que en noviembre».

