En un rincón de Shanghái, una mujer ha desatado una pequeña tormenta al manipular unos espejos viales con la esperanza de mejorar su ‘feng shui’. Pero lo que comenzó como un intento de encontrar paz y buena fortuna terminó provocando varios accidentes de tráfico. Su marido, quien se mantiene en el anonimato, cuenta que la mala salud y los contratiempos recientes llevaron a su esposa a buscar ayuda espiritual.
Un experto en filosofía oriental le advirtió que el espejo, que llevaba años instalado frente a su hogar, era la fuente de todas sus desgracias porque reflejaba energía negativa. Para ellos, ese espejo se convirtió en un “espejo revelador de demonios”, algo así como un artefacto mitológico que podía desenmascarar a los seres malignos. Con toda esta carga simbólica sobre sus hombros, ella comenzó a moverlo para que no apuntara directamente hacia su casa.
La resistencia vecinal ante lo inexplicable
A pesar de sus esfuerzos por evitar lo peor, los vecinos no estaban convencidos de que el espejo estuviera inactivo. Así que la comunidad tomó cartas en el asunto y decidió colocar otro espejo al lado opuesto de la calle. De este modo, los conductores podrían ver mejor la curva sin verse afectados por el feng shui inquietante del primer espejo.
Pero nuestra protagonista no se rindió tan fácilmente. Tras sentir que su suerte empeoraba aún más, volvió a hacer ajustes a los espejos. La junta de vecinos intentó dialogar con ella sobre las implicaciones peligrosas de sus acciones, pero ella seguía firme en su creencia: esos reflejos estaban arruinando su karma.
Finalmente, llegó la policía para poner fin al asunto. Los agentes le explicaron amablemente que podría ser considerada responsable por los accidentes ocasionados debido a sus manipulaciones. En medio de todo esto, nos preguntamos: ¿hasta dónde somos capaces de llegar por cambiar nuestro destino? Esta historia insólita nos recuerda lo sutil y extraño que puede ser el hilo entre nuestras creencias y la realidad diaria.

