La reciente intervención de Angie Roselló, portavoz de Unidas Podemos, ha encendido el debate en el pleno del Ayuntamiento de Sant Antoni. Con un aire desafiante, expuso la necesidad de transformar los campos de fútbol que ocupan hasta el 80% del patio en las escuelas. «No he visto otro deporte donde haya más hooligans y más hostias», afirmó con pasión, resaltando cómo estos espacios han relegado a las niñas a los márgenes.
Una propuesta que busca la inclusión
Acompañada por Antonio Lorenzo del partido socialista, Roselló defendió la creación de pistas para actividades «inclusivas y no competitivas». La respuesta del gobierno del PP fue clara: «El fútbol no es el problema y fomentar cualquier tipo de deporte es positivo». Pero ¿realmente lo es? La portavoz argumentó que las peleas entre niños son exclusivas del fútbol, dejando claro que esta práctica está lejos de ser un juego inocente.
A medida que se desarrolla este debate, Roselló propone aprovechar esos terrenos para plantar árboles y crear espacios frescos. Imaginemos patios llenos de sombra natural y zonas refrescantes para combatir el calor extremo. Por su parte, Antonio Lorenzo añadió: «El fútbol genera problemas graves de convivencia; los niños imitan lo que ven», marcando una diferencia con deportes como el baloncesto.
Así se dibuja una situación tensa pero necesaria: la lucha por hacer nuestros colegios lugares donde todos puedan jugar sin miedo ni conflictos. ¿Estamos dispuestos a escuchar estas voces? La comunidad merece un espacio donde todos sean bienvenidos.

