Imagínate un mundo donde el arte no grita desde las paredes, donde las voces de quienes habitan la calle quedan ahogadas por el silencio. Eso es algo que nunca queremos ver, y menos aún cuando tenemos figuras como Banksy, cuyo trabajo ha dejado una marca indeleble en nuestras vidas. La Fundación Canal se ha propuesto hacer un homenaje a este fenómeno con su exposición Arte urbano. De los orígenes a Banksy, donde se presenta un recorrido fascinante sobre la evolución del arte en espacios públicos.
Un acto de rebeldía y creatividad
Recuerdo perfectamente el revuelo que causó la obra Niña con globo. Lo que parecía ser un simple juego entre subastas terminó convirtiéndose en una declaración de intenciones. Todo estaba preparado para que esa pieza se destruyera frente a nuestros ojos, duplicando su valor al instante. “El impulso de destruir es también un impulso creativo”, dijo Banksy al día siguiente, citando a Picasso. Y así, con su ingenio habitual, nos hizo reflexionar sobre el capitalismo y las injusticias sociales que ha retratado desde sus inicios en los años 90.
Pensar en cómo el arte urbano ha evolucionado me lleva a Nueva York en los años 60, donde todo comenzó. En el Bronx, artistas valientes tomaron las calles con sus sprays porque sabían que sus voces merecían ser escuchadas. Patrizia Cattaneo, comisaria de la exposición, lo explica así: “Tenían que ser rápidos y actuar a escondidas”, pero poco a poco comenzaron a encontrar su lugar en una ciudad que les había dado la espalda durante tanto tiempo.
A medida que avanzamos por esta muestra única hasta el 3 de mayo, podemos ver cómo las galerías han empezado a valorar lo que antes era considerado vandalismo. Desde entonces hasta hoy hemos visto un despliegue increíble de talento; cada artista trae consigo historias únicas y técnicas innovadoras.
Y si hablamos de España, no podemos olvidar la influencia cultural generada tras la dictadura; lugares como Madrid vieron cómo esta forma de expresión se alejaba del estilo agresivo americano para buscar una conexión más íntima con su entorno. Artistas como SUSO33 han sabido plasmar esos sentimientos en murales fluidos llenos de vida.
En definitiva, esta exposición no solo ofrece una mirada hacia atrás sino también una invitación a reflexionar sobre nuestro presente: ¿es este arte o simplemente vandalismo? Cada uno puede sacar sus propias conclusiones mientras disfruta del poder transformador del arte urbano.

