El ambiente en Son Moix es palpable. Este miércoles, Pablo Ortells se presenta ante los medios junto a Alfonso Díaz, pero la sensación es clara: convencer a alguien de que este mercado invernal ha sido positivo será una tarea titánica. Hasta ahora, solo ha llegado Luvumbo, un delantero que aún no sabe lo que es marcar un gol esta temporada. Y luego está Kalumba, quien parece más un espectador en la banda que un jugador listo para darlo todo. Según Arrasate, ni siquiera está en condiciones de ofrecer ese rendimiento inmediato que tanto necesitamos.
La falta de refuerzos y sus consecuencias
A mí me parece que la plantilla tiene potencial suficiente como para evitar caer a Segunda División. Pero no reforzarse con futbolistas reconocibles en este momento es jugar con fuego, y créanme, esa mala racha acumulada desde enero de 2025 debería hacernos reflexionar. Fichar por fichar no soluciona nada, pero la verdad es que ha habido tiempo de sobra para buscar alguna contratación que pudiera mejorar el equipo; eso es indiscutible.
La gran victoria del Mallorca contra el Sevilla fue como un regalo caído del cielo para Ortells, permitiéndole esquivar un buen disgusto entre los aficionados con los goles de Muriqi y compañía. Sin embargo, este triunfo no puede ocultar las enormes carencias defensivas del equipo y otros problemas que siguen sin remedio desde enero. Se intentó fichar al central palmesano Chadi Riad, actualmente en el Crystal Palace, pero llegó demasiado tarde. Y aquí está la cuestión: ¿dónde estaba el plan B? O C o D… porque la falta de estrategia nos deja ante una realidad desoladora.
Es difícil desprenderse de esa sensación de improvisación que acompaña al club cada mercado; ya llueve sobre mojado respecto a las decisiones tomadas por una dirección deportiva que ha hecho cosas bien… pero también ha demostrado ser errática e inmóvil cuando más se le necesita. Esta situación puede hacer la diferencia entre seguir navegando en la mediocridad o alcanzar algo grande. Porque nadie se engañe: el objetivo inicial del Mallorca nunca fue simplemente luchar por no descender.
Por supuesto, hay jugadores cuyo rendimiento ha estado muy por debajo de lo esperado y un técnico incapaz de sacarles provecho. Todos tienen su parte de responsabilidad en esta temporada tan gris -y qué curioso decirlo después de golear al Sevilla-, pero sería injusto no mirar hacia arriba también. Otra oportunidad perdida para dialogar con Andy Kohlberg nos deja una incómoda sensación en el aire.

