Juan Antonio Fernández Moreno, el patriarca del clan conocido como ‘Los Pelúos’, no puede ocultar su frustración. La noticia de que las penas para sus rivales, ‘Los Sheriff’, se han reducido drásticamente ha dejado al líder de esta familia en un estado de incredulidad. ¿Cómo es posible que lo que debería ser justicia se convierta en una burla? Desde luego, él no se siente satisfecho con lo que ha sucedido.
Un panorama desgarrador
‘Los Pelúos’, históricamente arraigados en la barriada palmesana de Son Gotleu, han visto cómo su mundo se desmoronaba. Controlaban la zona y enfrentaron situaciones extremas: apuñalamientos y tiroteos que han marcado su existencia. «No somos unos santos», admite Juan Antonio con sinceridad, pero en este caso siente que son ellos los perjudicados. Su dolor surge tras el ataque de ‘Los Sheriff’ el 16 de mayo de 2021, cuando un balazo atravesó la espalda de uno de sus miembros y toda su familia tuvo que resguardarse temerosamente.
Las heridas aún duelen, tanto físicas como emocionales. Tras años lidiando con esta guerra entre clanes, pensaron que había llegado el momento de ver a sus atacantes recibir un castigo justo. Pero la sentencia dictada les dejó atónitos: cinco años y medio para algunos, mientras otros ni siquiera cumplirán un año por amenazas y tentativa de homicidio.
Juan Antonio lanza una crítica feroz sobre el sistema judicial: «Esto no es normal. Es corrupción». Su decepción crece al recordar cómo todo ocurrió a sus espaldas; incluso asegura haber cambiado a su abogado por no estar conforme con negociaciones poco claras.
Basilio, su hijo, también tiene voz en esta historia desgarradora. Aquel día fatídico fue impactado por una bala y ahora lleva las secuelas consigo. «Ya basta de mentiras», clama con determinación mientras denuncia las injusticias sufridas por ellos como familia víctima del caos reinante.
La reciente condena ha removido viejas heridas; salieron desterrados sin nada más que lo puesto debido a amenazas graves. Hoy solo anhelan justicia y no venganza. Esta situación plantea preguntas difíciles sobre lo que realmente significa vivir bajo la ley en Mallorca.

