En un giro inesperado de los acontecimientos, la Marina de Estados Unidos ha tomado la decisión de derribar un dron iraní este martes. Este aparato, que se acercó al portaaviones ‘USS Abraham Lincoln’ en el mar Arábigo, lo hizo de una manera que muchos consideran «agresiva». Y es que, en medio de la creciente tensión entre Washington y Teherán, este incidente no hace más que avivar las llamas de un conflicto latente.
El Mando Central del Ejército estadounidense (CENTCOM), a través de un comunicado recogido por Bloomberg, reveló que un caza F-35 fue el encargado de neutralizar el dron tras observar sus «intenciones poco claras». Afortunadamente, no hubo heridos ni daños materiales en esta acción; sin embargo, el suceso ocurre justo después de que un petrolero estadounidense sufriera acosos por parte de pequeños barcos armados en el estrecho de Ormuz, una zona clave frente a las costas iraníes.
Nuevas negociaciones en el horizonte
Por si esto fuera poco, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha hecho declaraciones este mismo día donde asegura que está dispuesto a iniciar conversaciones con su homólogo estadounidense, Donald Trump. Eso sí, siempre y cuando estas se realicen «en un contexto propicio» y sin «amenazas ni expectativas irrazonables». Un cambio significativo respecto a las advertencias iniciales del presidente Trump sobre posibles intervenciones militares debido a las protestas recientes en Irán.
No olvidemos que toda esta situación también tiene como telón de fondo el delicado asunto del programa nuclear iraní. Teherán insiste en que su propósito es pacífico, aunque los bombardeos sufridos durante junio dejaron huellas profundas; más de 1.100 vidas perdidas son una dolorosa realidad difícilmente ignorada.

