En Sevilla, la situación del equipo de fútbol no es para nada alentadora. Con 37 goles encajados en apenas 22 jornadas, el Sevilla se ha convertido en el club que más sufre defensivamente en LaLiga. Mientras los aficionados miran con preocupación hacia el futuro, surge un nombre familiar: Sergio Ramos. El central andaluz, quien hace poco firmó una carta de intenciones con inversores para adquirir el club, podría tener una segunda oportunidad sobre el césped.
Una realidad inquietante
El reciente partido contra el Mallorca dejó al descubierto las costuras de un equipo que parece desmoronarse ante la presión. Sin calidad ni experiencia en defensa, los problemas se multiplican y la permanencia se convierte en un objetivo cada vez más complicado. Sin embargo, la posibilidad de que Ramos regrese a jugar añade un giro inesperado a esta narrativa. Aún siendo agente libre tras finalizar su contrato con los Rayados de Monterrey, sus intenciones de volver al campo antes de dedicarse por completo a la gestión están latentes.
A pesar de contar con una ficha libre, hay que ser realistas: incorporar a Sergio implicaría navegar entre un mar de dudas y limitaciones salariales impuestas por LaLiga. El club no tiene margen para inscribir nuevos jugadores sin realizar ajustes significativos; algo que tendría que ser negociado con la propia liga.
Además, existe una normativa que prohíbe a deportistas activos mantener relaciones comerciales dentro del ámbito donde compiten. Pero según las previsiones sobre el proceso de venta del club, esto podría resolverse para junio. Entonces, ¿será posible ver a Sergio Ramos vestido nuevamente con la camiseta sevillista? Las respuestas aún están en el aire y los aficionados esperan ansiosos saber si su ídolo regresará al terreno de juego o si su futuro estará marcado por otras decisiones.

