El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha compartido este martes una preocupación que resuena en todo su país. Tras el devastador ataque reciente de las fuerzas rusas, que ha causado estragos en la infraestructura energética y numerosos apagones, especialmente en ciudades como Kiev, Sumi, Járkov, Dnipropetrovsk, Odesa y Vínitsa, ha llegado el momento de ajustar las estrategias.
Un escenario alarmante y la necesidad de apoyo internacional
Zelenski no se ha quedado callado ante esta situación crítica. En sus palabras, destacó que Rusia ha utilizado un número «histórico» de misiles balísticos en estos ataques deliberados. Esto confirma lo que muchos ya sabíamos: Moscú sigue apostando por la guerra sin tomarse en serio la diplomacia. «Siguen destruyendo Ucrania», lamentó, dejando claro que el enfoque hacia la paz necesita un cambio radical.
El presidente también fue directo al señalar que los daños a las instalaciones energéticas son significativos, lo que requiere una respuesta inmediata. Ha instado al Ministerio de Energía y a todo su Gobierno a buscar equipamiento esencial y contactar con sus socios internacionales para obtener más ayuda. Ya está hablando con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, buscando respaldo ante esta crisis.
A pesar del intento estadounidense por frenar brevemente los ataques rusos bajo una apariencia diplomática, Zelenski advirtió sobre la estrategia del Kremlin: aprovechar ese tiempo para reabastecerse antes del crudo invierno ucraniano, donde las temperaturas pueden caer hasta los -20ºC. La situación es desesperante; durante estos ataques se lanzaron 32 misiles balísticos y otros proyectiles e incluso 450 drones. Aunque algunos fueron interceptados, otros lograron causar estragos.
Los equipos de emergencia están trabajando incansablemente en todas las zonas afectadas mientras despliegan todos los recursos energéticos posibles. La realidad es dura: Kiev, Járkov y Dnipró enfrentan momentos especialmente difíciles en materia energética. Cada día es una lucha por sobrevivir entre el frío y los constantes ataques.

