El exdirigente de Podemos, Pablo Iglesias, ha decidido no aceptar la invitación del escritor Arturo Pérez-Reverte para participar en unas jornadas que prometían ser todo un debate sobre la Guerra Civil. Con una clara crítica y sin pelos en la lengua, Iglesias comparó el evento con «Julio Iglesias organizando unas jornadas sobre feminismo», dejando claro que no estaba dispuesto a dejarse arrastrar por lo que considera un espectáculo político.
Un debate en el aire
Las jornadas, programadas del 5 al 9 de octubre en Sevilla, han perdido fuerza tras las negativas de otros ponentes destacados como David Uclés, Antonio Maíllo y Carmen Calvo. La controversia comenzó cuando Uclés se retiró tras enterarse de que participarían figuras como el expresidente José María Aznar y el exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros. Este goteo de bajas ha puesto en entredicho la relevancia del encuentro.
Iglesias agradeció a Pérez-Reverte la invitación, pero dejó claro que no iba a formar parte de un foro donde él ve propaganda ultraderechista. “No me voy a sentar con quienes insultan y provocan”, expresó en el programa Malas Lenguas de TVE. En redes sociales fue aún más directo: está dispuesto a debatir con Pérez-Reverte, pero solo en un entorno democrático y respetuoso.
En su discurso, subrayó que los historiadores deben mantenerse alejados de los «propagandistas» y recordó que hay una diferencia fundamental entre la obra literaria del autor y su papel público. Para Iglesias, aceptar los marcos propuestos por la derecha para discutir temas tan complejos como la Guerra Civil es un error: «No podemos permitirnos comprar esas narrativas».
Pérez-Reverte había argumentado que su invitación a Iglesias era para fomentar un diálogo civilizado entre posturas diferentes; sin embargo, parece que este intento ha terminado siendo solo una ilusión ante una realidad política cada vez más polarizada.

