MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) – Las noticias que llegan desde Rusia no son nada tranquilizadoras. Este martes, las autoridades han anunciado la detención de un individuo calificado como «extranjero», quien supuestamente tenía entre manos un plan para llevar a cabo un atentado con bomba en la región de Moscú. Lo curioso es que, según el Servicio Federal de Seguridad (FSB), este hombre estaba actuando bajo las órdenes de los servicios de Inteligencia ucranianos, aunque aún no se ha confirmado su nacionalidad.
Un complot que pone los pelos de punta
El FSB ha detallado que este joven, nacido en 1996, estaba metido hasta el cuello en la preparación de lo que podría haber sido un acto terrorista y sabotaje. Todo por mandato de una organización ucraniana que está prohibida en Rusia y que parece estar operando al servicio de intereses más grandes. De hecho, han subrayado cómo fue reclutado a través de Telegram por alguien perteneciente a esta organización criminal. Siguiendo esas instrucciones llegó a Rusia con el único propósito de hacer daño usando un artefacto explosivo casero dirigido a una infraestructura energética crucial en la zona.
Parece ser que su intención era marcharse después a Ucrania para involucrarse en combates contra las Fuerzas Armadas rusas. Durante su arresto, las autoridades encontraron cinco kilos de explosivo y un teléfono donde constaban sus conversaciones con quienes lo manejaban como si fuera una marioneta. Por todo esto, ha sido acusado formalmente por posesión ilegal de explosivos y conspiración para cometer sabotajes.
El FSB ha querido dejar claro algo: “Las agencias ucranianas continúan buscando activos potenciales para perpetrar ataques”. Y añade: “Cualquiera que colabore con el enemigo será identificado y enfrentará las consecuencias”. Estas declaraciones vienen en medio del clima tenso tras la invasión rusa a Ucrania que comenzó hace casi dos años por orden del propio Vladimir Putin.

