El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, no se ha cortado un pelo al acusar este martes al ejército ruso de lanzar otro asalto brutal contra las instalaciones energéticas del país. Apenas unas horas después de haber afirmado que Moscú había frenado estos ataques cerca del frente, el panorama ha cambiado drásticamente.
«Una vez más, han atacado con saña», escribió Zelenski en sus redes sociales. No estamos hablando de unos pocos misiles; los rusos han lanzado hasta 70 misiles, muchos de ellos balísticos, y unos 450 drones kamikaze. Las regiones más afectadas incluyen Kiev, Sumi, Járkov, Dnipropetrovsk, Odesa y Vínitsa. Y lo peor es que esta agresión ha dejado a nueve personas heridas, principalmente en la capital.
La crudeza del invierno y el terror como arma
Zelenski lamentó los daños causados: «Los edificios residenciales y la infraestructura energética están sufriendo severamente. En Kiev, los incendios provocados por los drones han arrasado rascacielos e incluso han dañado una guardería». Con tristeza pero firmeza, el mandatario subrayó que «aprovechar los días más fríos para aterrorizar a la gente es la prioridad de Rusia sobre cualquier intento diplomático».
A medida que avanza esta situación crítica, el presidente ucraniano ha hecho un llamado urgente a sus aliados: «Necesitamos misiles para nuestros sistemas de defensa aérea y protección para nuestra vida diaria. Sin presión sobre Rusia, esto no acabará nunca». En un tono decidido añadió que actualmente Moscú opta por intensificar el terror y necesitamos ser implacables ante eso.
Zelenski también expresó su agradecimiento a quienes apoyan su causa: «Gracias a esos socios que comprenden nuestra lucha y ofrecen su ayuda». Mientras tanto, Ucrania y Rusia se preparan para una nueva ronda de conversaciones trilaterales en Emiratos Árabes Unidos esta semana. Este encuentro será crucial para tratar uno de los temas más espinosos: ¿qué pasará con las fronteras ucranianas cuando finalmente llegue la paz?

