El estadio de Son Moix se convirtió en un hervidero de emociones cuando el RCD Mallorca se impuso al Sevilla por un contundente 4-1, un triunfo que muchos recordarán como uno de los más placenteros. Sergi Darder, con su primer gol de la temporada, desató una alegría contagiosa en las gradas, y aunque algunos temían una repetición del fatídico empate ante Osasuna, pronto esa preocupación quedó atrás.
Un respiro necesario para la afición
A medida que avanzaba el encuentro, la hinchada bermellona se liberó del estrés y comenzó a disfrutar. Pablo Torre selló la goleada con un tanto que no solo sumaba al marcador, sino que también elevaba el ánimo de todos los presentes. Era claro: ¡se necesitaba esta victoria! “Es el primer partido serio que hemos visto en mucho tiempo. Es la primera vez que hemos disfrutado”, comentó Pablo, abonado desde hace diez años.
A pesar del festín futbolístico, la crítica hacia la dirección deportiva de Pablo Ortells no tardó en aparecer entre los aficionados. Aunque llegaron dos nuevos fichajes al equipo -Kalumba y Zito Luvumbo-, muchos consideraron insuficientes estos refuerzos en un mercado tan crucial. “Si Muriqi se resfría, lo pasaremos mal”, lamentaba Xavi, abonado número 2.368, resaltando las preocupaciones que aún persisten a pesar de los tres puntos conseguidos.
No obstante, esa noche mágica dejó sonrisas y alivio en el ambiente: “Ganar así es una satisfacción enorme”, decía Juanjo mientras alejaba las preocupaciones sobre el futuro inmediato del club para celebrar esta victoria tan necesaria.

