Un día que prometía ser normal se tornó en pesadilla en Algaida. Un incendio arrasó una vivienda, dejando tras de sí un rastro de dolor y angustia. Dos personas han resultado gravemente heridas, mientras que una tercera ha sufrido lesiones leves. La comunidad, atónita, se pregunta cómo pudo suceder algo así.
La preocupación crece entre los vecinos
Las llamas se desataron sin previo aviso, llenando el aire de humo y desesperación. Los servicios de emergencia llegaron rápidamente para controlar la situación, pero el daño ya estaba hecho. «Nunca había visto algo así aquí», compartía un vecino visiblemente conmovido. Este suceso no solo afecta a las víctimas; es un recordatorio crudo de la fragilidad de nuestras vidas.
En medio del caos, surge la necesidad de cuestionar cómo estamos preparados para hacer frente a tragedias como esta. No podemos quedarnos cruzados de brazos mientras las alarmas suenan cada vez más cerca. La comunidad necesita respuestas y apoyo, porque lo que ha pasado en Algaida podría pasarle a cualquiera.

