En el mundo del fútbol, hay decisiones que levantan pasiones y generan debates acalorados. Esta vez, el Real Madrid ha decidido pasar de largo en el mercado invernal, una elección que vuelve a dejar a muchos con la boca abierta. Con la temporada en plena marcha y dos grandes objetivos a la vista: la Liga y la Champions, Florentino Pérez y su equipo creen firmemente que tienen suficiente material humano para afrontar lo que queda del año. Sin embargo, la sombra de las lesiones acecha.
Afrontando las adversidades sin refuerzos
Desde hace tiempo, los aficionados han visto cómo el club blanco no se ha movido en este periodo de fichajes. La última incorporación invernal data de hace siete años, cuando llegó Brahim Díaz del Manchester City por 17 millones. Mientras otros equipos como el Barcelona o el Atlético se han movido para reforzarse, el Madrid mantiene su postura firme. Se habla de un grupo suficientemente amplio, pero ¿es realmente así?
A pesar de las múltiples lesiones que han asolado al equipo —donde hasta tres centrocampistas tuvieron que desempeñar funciones defensivas contra el Rayo—, los directivos creen que pueden salir adelante con 23 jugadores profesionales, justo dos menos del límite legal. Eso sí, tras cuatro fichajes en verano y algunas apariciones esporádicas de jóvenes del Castilla.
Con un panorama así, uno no puede evitar preguntarse si esta estrategia es arriesgada o simplemente muestra confianza ciega en un grupo que ya ha demostrado ser capaz de grandes cosas. Mientras tanto, no hemos visto más movimientos aparte de intentar facilitar la salida de Fran García al Bournemouth —un traspaso fallido— ante una situación donde incluso Mendy o Camavinga podrían cubrir esa posición.
Así que aquí estamos, observando cómo se desarrolla esta historia sin cambios significativos y esperando que los problemas físicos se mitiguen bajo nuevas direcciones médicas. Los ojos están puestos en lo que venga; porque aunque ahora digan ‘no’ al mercado invernal, todos sabemos que cada partido cuenta.

