El Mallorca ha vuelto a sonreír. Con un 4-1 que hace tiempo no se veía en Son Moix, los bermellones han logrado una victoria que les aleja del descenso y aviva las esperanzas de salvación. Fue un auténtico espectáculo en el que Muriqi, Samu Costa, Darder y Pablo Torre deslumbraron a una afición que ya necesitaba una alegría así.
Desde el pitido inicial, se notaba el respeto del Mallorca hacia el Sevilla. No era momento de arriesgar; el miedo al fracaso pesaba más que la ilusión por ganar. Pero todo cambió cuando Jan Virgili provocó un penalti tras un choque fortuito con Carmona. Muriqi, como un gran delantero, no falló y abrió la lata. Con su decimoquinto gol de la temporada, dejó claro que estaba decidido a llevarse la victoria para casa.
Una segunda parte llena de emoción
En la reanudación, los de Jagoba Arrasate mostraron otra cara. La chispa encendida dio paso a una fiesta en las gradas. Samu Costa robó un balón y asistió a Muriqi, quien habilitó a Virgili para que este culminara con maestría en el segundo tanto del partido. El 2-1 llegó justo cuando más lo necesitaban; todavía quedaba mucho juego por delante.
A medida que pasaban los minutos, el equipo fue aumentando su confianza y cada jugada parecía traer consigo algo mágico. Y así fue como Darder anotó el tercero con algo de fortuna tras un rebote; ¡qué alivio! En ese momento, quedó claro que este Mallorca no iba a dejar escapar la oportunidad de celebrar con su gente.
Ya en tiempo añadido, Pablo Torre selló la goleada con otro golazo para redondear una noche memorable. La afición estalló de júbilo y pudo disfrutar de ver cómo su equipo resurgía entre aplausos. Este triunfo debe ser un punto de inflexión; ahora toca seguir creyendo.

