En las últimas 24 horas, el cielo sobre Gaza se ha teñido de luto. Más de 20 personas han perdido la vida, incluyendo a una familia entera que soñaba con un futuro mejor. La brutalidad de los ataques israelíes ha dejado huellas imborrables en la ciudad y en el corazón de sus habitantes.
El ataque más devastador tuvo lugar en una comisaría del barrio de Sheij Radwan, donde al menos siete miembros de las fuerzas de seguridad internas del movimiento Hamás y tres civiles encontraron su final. ¿Qué culpa tenían ellos? Nadie merece ser parte de esta cruel estadística.
La pérdida es inaceptable
Aún más desgarrador fue el bombardeo aéreo que acabó con la vida de siete miembros de una misma familia, víctimas inocentes atrapadas en su propio hogar en Al Mauasi. Las cifras siguen creciendo: otras tres almas se apagaron cerca de una escuela gestionada por la UNRWA, y cinco personas, entre ellas dos niños, fueron asesinadas al oeste de Gaza. Una realidad que no puede seguir ignorándose.
A pesar del alto el fuego que supuestamente se mantiene desde octubre pasado, Israel continúa con sus operaciones. Mientras Hamás denuncia este incumplimiento, el Ejército israelí justifica sus acciones alegando que las milicias palestinas aún operan en la región.
Estas trágicas muertes forman parte del último informe del Ministerio de Sanidad gazatí, que revela un total escalofriante: desde el inicio del conflicto en octubre de 2023, ya son 71.769 palestinos fallecidos. La guerra sigue cobrando vidas y desolando familias. ¿Hasta cuándo?

