La noche del pasado sábado, a eso de las 00:20 horas, una escena surrealista se desarrollaba en la barriada de Bons Aires. Un hombre, español y con 59 años a sus espaldas, decidió que era buena idea enfrentarse a una puerta de un edificio. Y no solo eso, ¡la arrancó de cuajo! La puerta, completamente desencajada y dañada en más de 500 euros, se convirtió en el epicentro del lío nocturno.
Gritos y golpes que alertaron a los vecinos
Los ecos de gritos resonaban por las escaleras. El protagonista de esta historia repetía como un mantra: «Voy muy borracho y no puedo salir del edificio». Pero aquí viene lo curioso; ni siquiera era su casa. Los vecinos, alarmados por el estruendo y los golpes que parecían sacudir el portal, llamaron rápidamente a la policía.
Cuando los agentes de la UNOC llegaron al lugar tras recibir el aviso, se encontraron con la entrada del bloque hecha un desastre. Y allí estaba él, con una herida sangrante en la frente y los síntomas evidentes de haber disfrutado quizás demasiado de unas copas.
A medida que hablaban con los testigos, quedó claro que todos habían escuchado su voz y reconocieron sin dudarlo al hombre ebrio como el causante del alboroto. Así que las autoridades decidieron tomar cartas en el asunto y abrir diligencias judiciales contra este “intruso” por un presunto delito de daños.
No solo eso; para añadirle más sabor a esta historia insólita, resulta que el hombre no tenía relación alguna con ese edificio ni conocía a nadie allí. Al final, mientras aguardamos un peritaje definitivo sobre los daños causados en esa puerta destrozada –que ascienden casi a 500 euros– las diligencias ya están en manos del Juzgado de Instrucción correspondiente. Y así es como una noche cualquiera se convierte en un capítulo inesperado para muchos.

