En un giro de esos que nos dejan pensando, el tribunal ha decidido imponer una pena de siete años de cárcel a Sebastián Martorell. Este hombre, quien se vio obligado a actuar en defensa de su finca en Inca, mató a un ladrón que entró a robar marihuana en 2020. Así lo determinó el jurado en la Audiencia de Palma, donde también se dictó que Martorell deberá indemnizar con 157.875 euros a los familiares del fallecido por daños morales.
Una historia llena de matices
Los miembros del jurado decidieron condenarlo por homicidio, aunque no consideraron que existiera premeditación ni ensañamiento en su conducta. Lo cierto es que Jaume Llabrés, de 32 años, murió tras recibir varias puñaladas durante el asalto. Pero la historia no termina ahí; también fueron condenados los tres cómplices del ladrón a un año de prisión por intentar robar en casa habitada.
El magistrado fue claro: «La conducta del acusado estuvo marcada por el miedo», lo que podría haber atenuado su responsabilidad. Sin embargo, la confesión hecha por Martorell durante el juicio dejó algunas dudas sobre los detalles del incidente. A pesar de esto, quedó claro que se mostró colaborador con las autoridades y ayudó mostrando la finca donde ocurrió todo.

