En el mundo del fútbol, hay quienes dicen que mejor tarde que nunca, pero lo cierto es que el Mallorca parece estar atrapado en una especie de bucle donde la espera se convierte en desesperación. Mientras otros equipos ya están sumando puntos a su favor gracias a sus refuerzos, los bermellones se encuentran contando las horas para ver si llegan nuevas caras al equipo.
Pablo Ortells, el director deportivo, y Alfonso Díaz, han estado en el centro de atención. Durante una reciente rueda de prensa en Son Moix, quedó claro que la situación no es precisamente alentadora. El mercado de fichajes está a punto de cerrarse y, aunque el Alavés ha decidido deshacerse de Carlos Vicente por ocho millones -un movimiento que más bien lo debilita-, otros como el Getafe han sido más astutos. Este último ha incorporado a Boselli, Zaid Romero y Martín Satriano, jugadores que ya están marcando goles y acumulando puntos para su causa.
La competencia aprieta
Mientras tanto, nosotros aquí seguimos esperando un milagro. Equipos como Osasuna han hecho movimientos inteligentes con Javi Galán y Raúl Moro; este último encajaría perfecto en nuestra necesidad por un extremo derecho. Pero claro, su precio era inasumible para un Mallorca que parece más preocupado por ajustar cuentas que por construir un equipo competitivo.
Y no hablemos del Valencia o del Sevilla: ellos han reforzado sus plantillas con Sadiq y Neal Maupay respectivamente. No podemos quedarnos atrás mientras nuestros rivales directos ya comienzan a cosechar frutos. La presión aumenta con cada día que pasa sin novedades en nuestro vestuario.
A medida que se acerca la fecha límite del mercado, los rumores sobre posibles fichajes aumentan. Alfonso Díaz se ha mostrado optimista diciendo que Ortells está trabajando arduamente en ello; sin embargo, ¿será suficiente? En este punto, cualquier nuevo jugador parece ser más fruto de la improvisación que resultado de una planificación estratégica coherente.
Nos encontramos ante un escenario preocupante donde la gestión deportiva comienza a mostrar fisuras evidentes al reaccionar siempre tarde. Y mientras tanto, nuestros rivales siguen avanzando…

