En un giro inesperado de los acontecimientos, un hombre se ha encontrado con una dura realidad: cuatro años y ocho meses de cárcel. Este jueves, en la Audiencia Provincial de Palma, el protagonista admitió haber robado 160 euros en un bar de Manacor, donde no dudó en agredir a una camarera que intentó frenar su huida el pasado mes de mayo.
El individuo, con 33 años y varias condenas por robos a sus espaldas, se enfrentaba inicialmente a una pena mucho más severa: siete años y medio tras las rejas. Pero aquí entra en juego la multirreincidencia, que elevó su condena debido a su historial delictivo. Actualmente, este español se encuentra recluido en un centro penitenciario en Palma, y deberá abonar 8 euros al propietario del bar como indemnización, ya que la mayor parte del dinero fue recuperada tras su arresto.
Un atraco que terminó mal
Los hechos sucedieron el 29 de mayo del año pasado. El hombre aprovechó un momento de descuido para abrir la caja registradora y llevarse todo lo que pudo sin ser visto. En total, logró hacerse con 160 euros. Sin embargo, la suerte no estaba de su lado; al intentar escapar corriendo, se topó con la camarera que había estado ausente durante el robo. En ese instante comenzó un violento forcejeo donde él no dudó en empujarla para poder escapar.
Poco después, la policía lo detuvo cerca del lugar del crimen. Al ser arrestado tenía consigo 152 euros; así que aunque le faltaban unos pocos para completar el total robado, su suerte estaba echada. Su abogada llegó a un acuerdo con el Ministerio Fiscal y el tribunal dictó sentencia rápidamente.

