Hoy, 18 de enero, se celebra un funeral lleno de emociones y recuerdos en honor a las 45 almas que perdieron la vida en el devastador accidente ferroviario de Adamuz, Córdoba. Este homenaje, que se lleva a cabo en el Palacio de Deportes Carolina Marín, cuenta con la presencia de los reyes y una multitud dispuesta a rendir tributo a quienes dejaron este mundo tan repentinamente.
A pesar de que estaba previsto un homenaje estatal para el sábado 31, la familia de las víctimas ha decidido no participar en él, lo que ha llevado a dar mayor significado al evento religioso de hoy. La misa, oficiada por el obispo Santiago Gómez Sierra junto con otros líderes eclesiásticos, está diseñada para acoger hasta 5.000 personas, asegurando que nadie quede fuera de este momento tan crucial.
Un gesto simbólico y necesario
La Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, será trasladada especialmente para presidir el altar; un acto cargado de simbolismo en una ciudad donde la tradición mariana tiene raíces profundas. Lo cierto es que después del malestar generado por la cancelación del homenaje estatal —anunciada solo tres días tras el accidente— muchos sienten que este funeral se convierte en una despedida mucho más personal y significativa.
El presidente andaluz Juanma Moreno y representantes del Gobierno central estarán presentes hoy como muestra del respeto hacia las víctimas y sus familias. Sin embargo, queda claro que esta situación ha dejado un sabor amargo entre algunos afectados; no todos están contentos con cómo se han manejado las cosas desde arriba. No hay duda: estos momentos son difíciles y cada uno tiene su forma de lidiar con la pérdida.

