En Berlín, el 29 de enero, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha lanzado un mensaje claro y contundente a sus colegas europeos: es hora de que el viejo continente hable el lenguaje del poder. En un mundo cada vez más complicado y lleno de desafíos, donde el imperialismo vuelve a hacer ruido, Merz nos recuerda que Europa no puede quedarse al margen. Durante su intervención en el Bundestag, no se ha cortado en afirmar que para avanzar, Europa debe actuar con determinación.
“Los vientos adversos soplan y los sentiremos pronto”, ha declarado Merz con firmeza. Y es que la base sobre la cual debe levantarse nuestra Europa necesita ser fuerte: el derecho y la cooperación internacional. “Nosotros somos una alternativa normativa frente al imperialismo y la autocracia”, ha subrayado. Este mensaje va más allá de las palabras; es un grito de unidad y acción.
Actuar como una potencia
Para Merz, la clave está en tomar control de nuestra propia seguridad. ¿Qué significa esto? Que debemos dejar atrás las dependencias tecnológicas y reforzar nuestras capacidades defensivas. Pero eso no es todo; también hay que poner nuestra economía a competir con gigantes como China y Estados Unidos. El canciller enfatiza que esta competitividad es fundamental para posicionarnos como una verdadera potencia global.
No podemos olvidar que unidad es sinónimo de poder. Ante retos inminentes –como la crisis en Groenlandia por las intenciones estadounidenses–, Merz insiste: “La unidad es un factor de poder en este mundo”. Sin duda, su llamado resuena con fuerza entre aquellos que creemos que juntos somos más fuertes.

