En la madrugada del 24 de enero, un episodio que podría haber terminado en tragedia se desató en las calles de Palma. Un conductor ecuatoriano de 40 años fue detenido en plena avenida Gabriel Alomar, mientras hacía zigzag como si estuviera en una montaña rusa. Lo más alarmante: su tasa de alcohol era cinco veces superior a lo permitido y, para colmo, ¡ni siquiera tenía carné!
Una noche para olvidar
Todo empezó cuando una patrulla de la Unidad Nocturna (UNOC) divisó el vehículo moviéndose erráticamente, invadiendo los carriles como si no hubiera mañana. Al darle el alto, los agentes se encontraron con un hombre que no solo mostraba claros signos de embriaguez, sino que además se negaba a colaborar.
La prueba de etilometría dejó claro el panorama: 1,22 mg/l en aire espirado. Siendo sinceros, esto es inaceptable y pone en peligro no solo su vida sino también la de los demás. Pero eso no fue todo; al inspeccionar su furgoneta encontraron hasta nueve botellines de cerveza con tequila. ¿En serio? ¿Así es como se pasa una noche?
Como resultado de esta locura sobre ruedas, el conductor fue informado de su situación legal y citado para un juicio rápido por dos presuntos delitos contra la seguridad vial. Su furgoneta quedó en manos de un familiar mientras las diligencias policiales eran enviadas al Juzgado. Una lección dura que muchos deberían tener presente: manejar borracho nunca es una opción.

