En un giro inesperado, el GOB ha decidido sacar a la luz una serie de irregularidades que rodean la licitación de los servicios en las playas de Palma. No se trata solo de una denuncia más; es un grito desesperado por el futuro de nuestras costas y la transparencia que debería regir en estos procesos.
Un clamor por la justicia
La historia no se detiene aquí. Mientras algunos buscan tirar a la basura cualquier atisbo de control, el GOB hace eco del sentir de muchos ciudadanos que ven cómo su entorno se convierte en un monocultivo turístico sin alma. La situación está caldeada y no es para menos: profesionales del sector y activistas han comenzado a movilizarse, dejando claro que no están dispuestos a permitir que se pisoteen sus derechos ni los recursos naturales.
A medida que avanzan las tractoradas en las Islas Baleares, queda patente que este movimiento es mucho más que una simple protesta; es una llamada a la acción para todos nosotros. En momentos como este, recordar nuestra historia y defender lo nuestro nunca ha sido tan crucial. No permitamos que nadie borre nuestra memoria democrática ni nuestro derecho a disfrutar de unas playas dignas y bien gestionadas.

