BRUSELAS, 29 de enero. El ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, ha dado una noticia que muchos esperábamos con ansias. Este jueves confirmó los primeros contactos bilaterales entre Dinamarca y Estados Unidos en el marco del grupo de trabajo sobre Groenlandia. Todo esto surge tras una reunión reciente en la Casa Blanca donde las diferencias entre ambos países quedaron bien claras.
Rasmussen no se anduvo con rodeos y aseguró que ayer se celebró en Washington la primera reunión a alto nivel sobre esta cuestión tan delicada. «El ambiente fue constructivo y hay más encuentros programados», afirmó con un aire de esperanza. No todo está resuelto, eso es cierto, pero al menos hay avances positivos en el horizonte.
Un camino hacia la cooperación
A veces parece que el camino se llena de baches; el ministro lo sabe bien. Recordó cómo Estados Unidos había lanzado una amenaza arancelaria contra Copenhague y otros aliados europeos por sus maniobras militares en Groenlandia. “Las cosas estaban complicándose”, confesó, pero ahora están volviendo “a la senda correcta”. A fin de cuentas, comparten preocupaciones legítimas sobre la seguridad del Atlántico.
La primera reunión en Washington ha sido vista como un paso crucial para fortalecer esa cooperación tan necesaria entre aliados, incluyendo a la OTAN. Aunque no se llegaron a conclusiones definitivas, Rasmussen admitió sentirse más optimista que hace apenas una semana. Con este nuevo encuentro, Dinamarca y Estados Unidos regresan a los acuerdos establecidos previamente en su cita de mediados de enero, donde quedó claro el profundo desacuerdo respecto a la crisis groenlandesa.
Así que sí, aunque hay mucho por resolver y muchas conversaciones por delante, estos primeros pasos nos muestran que todavía hay espacio para el diálogo y para trabajar juntos. En tiempos inciertos como los actuales, un poco de esperanza siempre viene bien.

