En una jornada marcada por la controversia, el conseller de Educació, Antoni Vera, ha salido al paso de las críticas del STEI. Asegura que el adelanto de las oposiciones a mayo tiene un único objetivo: completar las plantillas de profesorado antes del inicio del curso escolar. La denuncia del sindicato, que señala que un 70% de los docentes encuestados están en contra de esta medida, ha encendido el debate.
Vera no se anda con rodeos y afirma que «necesitamos cubrir plazas» porque cada centro tiene que planificar su estructura. En una comunidad como Balears, donde la geografía es un rompecabezas pluriinsular, es vital que los profesores sepan con antelación dónde van a ser destinados. Según él, actualmente hay centros donde hasta un 30% de las vacantes se conocen solo en septiembre.
Afrontando el desafío
El conseller hace hincapié en que durante este último curso se han realizado más de 1.200 sustituciones en septiembre. Por eso propone un calendario más ajustado; «para julio, cada centro debería conocer cuál será su plantilla», explica. Y subraya: «La única solución viable es adelantar las oposiciones». ¿Y qué pasa si no se hace? Vera advierte sobre la opción menos deseable: posponer las pruebas hasta octubre.
Por su parte, el STEI mantiene su postura y critica este cambio en pleno curso escolar. Argumentan que los aspirantes verían acortado su tiempo para estudiar y los equipos directivos tendrían que lidiar con una improvisación poco conveniente en mayo, cuando hay tantas actividades educativas programadas.
Este tira y afloja entre las necesidades educativas y la respuesta institucional refleja un momento crítico en nuestra educación. ¿Estamos realmente preparados para hacer frente a estos cambios?

