El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido dar un paso atrás –aunque solo sea un poco– en la dura política de redadas contra personas migrantes en Minnesota. Esta noticia llega tras la trágica muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses por parte de agentes federales en Minneapolis. «Vamos a hacer una pequeña desescalada», comentó Trump durante una entrevista con Fox News, dejando claro que no se trata de una retirada total, sino simplemente de un ajuste.
Un cambio que deja muchas dudas
En sus declaraciones, Trump defendió la salida del jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, argumentando que todos los empresarios saben que «se hacen pequeños cambios». Sin embargo, su tono dejó entrever cierta incertidumbre sobre si esta decisión es realmente positiva o si solo oculta el mismo enfoque agresivo bajo una nueva apariencia. El mandatario describió a Bovino como alguien «bastante excéntrico», sugiriendo que esa peculiaridad puede haber jugado un papel en lo ocurrido.
En medio de este vaivén, también mencionó a Tom Homan como su nuevo hombre fuerte para Minneapolis. Según él, Homan es «fantástico» y se lleva bien con gobernadores y alcaldes. Precisamente hoy se reunió con el gobernador Tim Walz y el alcalde Jacob Frey. Este último calificó el encuentro como «muy productivo» y le reiteró su petición: poner fin a la operación Metro Surge lo antes posible. En sus propias palabras: “La seguridad pública funciona mejor cuando se basa en la confianza comunitaria y no en tácticas que generan miedo”.
A pesar del intento de Trump por mostrar una cara más suave tras estos incidentes fatales, muchos siguen cuestionando si esto es suficiente para cambiar el rumbo violento que ha caracterizado las políticas antimigratorias en el país.

