MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) – Patrick Schiltz, un juez de distrito en Minnesota, ha decidido que ya es hora de que Todd Lyons, el director interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), rinda cuentas. Este martes, Lyons fue citado para declarar tras negarse a cumplir con varias órdenes judiciales que impedían que numerosos migrantes pudieran asistir a sus vistas judiciales. Esto no es solo un simple desacato; se trata de la vida y los derechos de muchas personas.
La paciencia del juez se agota
El juez Schiltz ha dejado claro que su paciencia “ha llegado a su fin”. La situación no puede seguir así. Las acciones del gobierno de Trump han suscitado fuertes críticas tanto desde la oposición como desde diversas organizaciones defensoras de los Derechos Humanos. Cada día se suman más voces en contra mientras continúan las detenciones masivas en el estado.
Schiltz no ha dudado en señalar directamente a Lyons, así como a Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, y David Easterwood, jefe del ICE en Saint Paul. Les acusa de incumplir repetidamente órdenes judiciales durante las últimas semanas. Esto ha resultado en la prolongación innecesaria de la detención de muchos migrantes que solo pedían una oportunidad para tener sus casos revisados y salir bajo fianza.
“El fracaso en cumplir estas órdenes ha empeorado drásticamente la situación”, explicó Schiltz con evidente frustración. Muchos de estos migrantes llevan años viviendo y trabajando legalmente en Estados Unidos sin haber hecho nada malo. Sin embargo, su futuro sigue siendo incierto.
Por si fuera poco, las actuaciones del ICE han provocado protestas masivas en las calles y críticas desde todos los rincones ideológicos. Un caso particularmente trágico fue la muerte del enfermero Alex Pretti el pasado sábado, quien perdió la vida tras ser disparado por un agente fronterizo durante una operación para arrestar a un extranjero en Minneapolis. La comunidad está alarmada y pide respuestas.

