La historia reciente de SFM Mallorca se ha visto marcada por un tira y afloja entre la empresa y sus trabajadores. Mientras los empleados levantan la voz ante la inminente amenaza de paros parciales, ambos bandos han empezado a encontrar puntos en común. El foco principal? La mejora de la seguridad ferroviaria, algo que debería ser innegociable en cualquier sociedad que se precie.
Un diálogo necesario
En estos momentos críticos, resulta vital que las partes implicadas no solo se escuchen, sino que realmente busquen soluciones efectivas. Las conversaciones han avanzado, aunque el camino aún está lleno de obstáculos. Los trabajadores sienten que su voz necesita ser escuchada con urgencia, porque la seguridad no es un lujo, es una necesidad básica.
Mientras tanto, nosotros como comunidad debemos preguntar: ¿qué pasaría si se ignoran estas demandas? El miedo a las paradas parciales nos afecta a todos; no solo a quienes trabajan en el sector, sino también a cada uno de nosotros que dependemos del tren para movernos por nuestra querida isla. Así que aquí estamos, mirando hacia adelante con esperanza pero también con cierta desconfianza. Es momento de actuar juntos y hacer que nuestras voces resuenen más allá de las mesas de negociación.

