En el bullicioso Madrid, donde pedir comida a domicilio se ha convertido en una rutina para muchos, un suceso desafortunado dejó al descubierto una falta alarmante de humanidad. Sebas Gontoro, propietario de una hamburguesería, relató a través de TikTok una experiencia que no solo le afectó a él, sino que nos invita a reflexionar sobre cómo tratamos a quienes trabajan para nosotros.
Todo comenzó en un día lluvioso. «Ayer se me cae un repartidor de la moto porque llovía muchísimo», compartió Sebas con sus seguidores. El joven no podía creer lo que estaba sucediendo; el chaval tuvo que ser trasladado al hospital y, por supuesto, su pedido se quedó en el aire. Lo que siguió fue aún más desconcertante.
La reacción del cliente
A pesar de las disculpas sinceras y reiteradas del hostelero, el cliente no mostró ni pizca de compasión. «Llevo una hora y media esperando mi pedido; no es problema mío que tu repartidor se caiga y si no sabéis gestionar un negocio ciérralo», fue la respuesta cortante que recibió. ¿De verdad? ¿Así es como tratamos a los demás?
Sebas lanzó una pregunta abierta al mundo: «¿Hasta dónde es lógico eso de que el cliente siempre tiene la razón?» Y las reacciones llegaron rápidas como flechas; muchos usuarios expresaron su indignación ante la falta de empatía del cliente. Comentarios como «la gente es lo peor» o «es un sinvergüenza por no decir otra cosa» resonaban entre los corazones solidarios.
A veces parece que olvidamos que detrás de cada entrega hay una persona trabajando duro para llevarnos lo mejor posible a nuestra puerta. Este incidente sirve como recordatorio: ante cualquier adversidad, más allá del hambre o las ganas de disfrutar un buen plato, está nuestra humanidad y cómo elegimos tratar a los demás.

