En un día que podría haber sido perfecto para disfrutar del tenis, la realidad se tornó en un verdadero calvario para Aryna Sabalenka e Iva Jovic. Con el termómetro marcando unos insoportables 36 grados, las dos tenistas se vieron forzadas a enfrentarse no solo a su rival, sino también a un calor que parecía sacarlas del partido.
Un partido entre el sudor y la resistencia
Ambas luchadoras no tuvieron más remedio que recurrir a toallas empapadas de hielo y ventiladores desesperados para intentar sobrevivir al infierno australiano. La bielorrusa, con el rostro desencajado y una bolsa de hielo en su cabeza, se secaba el sudor mientras miraba incrédula cómo sus fuerzas flaqueaban. A su lado, Jovic parecía perdida en un mar de dificultades, acalambrada y tratando de mantener la compostura en una situación tan extrema.
No era solo un partido; era una prueba de resistencia física y mental. Mientras el aire caliente golpeaba sus rostros cansados, cada punto se convertía en una lucha por mantenerse en pie. ¿Hasta dónde pueden llegar los cuerpos humanos cuando son llevados al límite?
Y así fue como el tenis, ese deporte tan querido por todos nosotros, se transformó en un espectáculo desgarrador donde las protagonistas parecían estar más preocupadas por sobrevivir que por ganar.

