Imagina por un momento que la Dama de Elche, ese famoso busto íbero que ha fascinado a generaciones, pudiera contarnos su historia. Pues bien, gracias a la talentosa antropóloga visual Rosa Gómez, eso está más cerca de hacerse realidad. Esta salmantina ha decidido reinterpretar cómo podría haber sido esta mujer hace más de 2.500 años, llevándonos a una reflexión profunda sobre nuestra conexión con el pasado.
Un viaje al pasado con un toque contemporáneo
Después de 128 años desde su descubrimiento por el joven agricultor Manuel Campello en La Alcudia, la Dama sigue teniendo esa fuerza magnética que atrapa nuestras miradas. Y no es para menos: se calcula que hay alrededor de 9.000 imágenes inspiradas en ella, desde exposiciones hasta souvenirs que llenan los estantes. Pero Rosa Gómez va más allá; su obra digital busca dar voz a esa figura femenina que representa mucho más que un simple objeto arqueológico.
A través de su serie Crónicas del tiempo, Rosa nos permite imaginar cómo sería la Dama si estuviera entre nosotros hoy, combinando arte y tecnología para crear una narrativa visual rica y emotiva. Ella misma menciona que sus retratos han resonado con otras mujeres en sus talleres, creando un vínculo estético y simbólico poderoso.
No solo se trata de recuperar una imagen; es entender lo que significa culturalmente y cómo puede seguir dialogando con nuestro presente. En tiempos donde estamos saturados de imágenes vacías, Rosa aboga por relatos honestos y auténticos, buscando conectar nuestra herencia cultural con el futuro.
Su enfoque innovador utiliza herramientas como la inteligencia artificial para ofrecer una nueva mirada al patrimonio, haciendo accesible algo que antes parecía distante o inalcanzable. Es como si le diera vida a algo que siempre fue parte de nosotros pero estaba atrapado en vitrinas frías.
Y este interés no ha pasado desapercibido; durante Fitur, Rosa tuvo la oportunidad de reunirse con Mari Carmen Pérez Cascales, presidenta de la Real Orden de la Dama de Elche. Ambos compartieron impresiones sobre cómo continuar investigando y difundiendo este legado desde enfoques contemporáneos.
A medida que avanzamos hacia el futuro, proyectos como los de Rosa nos recuerdan lo importante que es mantener vivas nuestras raíces culturales sin perder el respeto por lo histórico. Porque al final del día, el patrimonio no debe ser algo cerrado o estático; debe vibrar con nuevas historias e interpretaciones.

