MADRID, 26 Ene. (EUROPA PRESS) – La trama del poder en China se complica y lo hace con un giro inesperado. La mano derecha de Xi Jinping en el Ejército, el general Zhang Youxia, junto al jefe de Gabinete del Departamento del Estado Mayor, Liu Zhenli, han sido señalados como los responsables de «pisotear y socavar» su autoridad. Este golpe no solo lanza sombras sobre la cúpula militar, sino que también pone en tela de juicio el propio liderazgo del presidente.
En un editorial desgarrador publicado por el Diario del Ejército Popular de Liberación, se les acusa directamente de crear «graves problemas políticos y de corrupción» dentro de las filas militares. Las palabras son duras: han socavado el liderazgo absoluto del Partido sobre el Ejército y han puesto en riesgo la imagen y prestigio de la Comisión Militar Central.
La sombra de la corrupción acecha
Pekín ha decidido investigar a estos dos generales por supuestas «graves violaciones disciplinarias» que no son más que un eufemismo para hablar abiertamente de prácticas corruptas. Se dice que Zhang, siendo uno de los oficiales más altos y miembro del Politburó, está involucrado incluso en una polémica relacionada con Estados Unidos; supuestamente habría facilitado información sobre armas nucleares a cambio de sobornos.
Desde 2012, Xi ha estado lidiando con este problema, reemplazando mandos militares que considera obstaculizan la evolución del Ejército Chino; una evolución vital si consideramos los objetivos estratégicos que tienen ante sí. La lucha contra la corrupción se ha convertido en una batalla crucial para ellos, pues saben que no pueden permitirse perderla.
En definitiva, bajo la mirada atenta de Xi Jinping y su firme liderazgo, prometen erradicar todos esos fenómenos negativos. Pero queda claro que este escándalo marca un capítulo oscuro en la historia militar china; uno que deja entrever cómo las luchas internas pueden amenazar incluso a los cimientos más sólidos del poder.

