Las tensiones en Irán han alcanzado un punto crítico. Este lunes, las autoridades iraníes decidieron dar un paso audaz y presentar demandas ante organismos internacionales contra Estados Unidos, Israel y ciertos «grupos terroristas». Todo esto en respuesta a los disturbios y trágicas muertes que han sacudido al país durante las últimas semanas de protestas, motivadas por una crisis económica que ha hecho mella en la vida cotidiana de los ciudadanos.
Responsabilidad y consecuencias
Gholamhosein Mohseni-Ejei, jefe del aparato judicial iraní, no se guardó nada al señalar a Estados Unidos e Israel como los «principales instigadores» de estos sucesos. Según él, ambos países tuvieron un papel «directo» en la escalada de violencia, dejando claro que no habrá lugar para la indulgencia con quienes hayan contribuido a la muerte de civiles y fuerzas del orden. Como él mismo afirmó: «Los implicados deben enfrentarse no solo a las leyes, sino también compensar el daño causado a bienes públicos y privados».
En esta línea dura de acusaciones, enfatizó que tanto «el criminal Estados Unidos» como «el régimen sionista» han proporcionado apoyo financiero y militar a aquellos que generan disturbios. Lo que describió como una fase más de una guerra abierta desde junio cuando comenzó la ofensiva israelí contra Irán.
Por otro lado, una ONG estadounidense ha elevado el número de víctimas fatales por la represión de estas manifestaciones a más de 5.800. A pesar de que las autoridades inicialmente reportaron alrededor de 3.000 muertes, Human Rights Activists in Iran asegura que son 5.848 los fallecidos hasta ahora, incluidos 77 menores entre los manifestantes. Además, revelan otros 17.091 casos que aún están siendo investigados.
No solo eso; otras cifras alarmantes indican que alrededor de 7.804 personas han sufrido heridas graves y más de 41.000 han sido detenidas en medio del bloqueo total del Internet que ya lleva más de dos semanas.

